La historia del sindicato LAB, o al menos de lo que se puede denominar como precedente más plausible, arranca en el año 1974, con la configuración de las llamadas Comisiones Obreras Abertzales (COA), grupos sindicales incipientes que intentaban dotar al amplio movimiento conocido como Comisiones Obreras de un marcado carácter independentista. Ya en el verano de ese año se habían puesto en marcha varios núcleos, especialmente en el territorio de Gipuzkoa. La nueva organización contaba, en principio, con la participación de ETA(pm) y el apoyo de ETA (m) así como del partido LAIA. La síntesis de la cuestión de clase con la cuestión nacional era la principal seña de identidad de COA.
En el proceso de expansión y coordinación de los diversos grupos que comenzaban a actuar se dotó al embrión de un perfil de liberación nacional y social, intentando buscar apoyos más amplios, y se procedió a cambiar su nombre original por el de Langile Abertzaleen Batzordeak, su denominación en euskera. Nos encontramos en otoño de 1974, aún vivo el dictador. Habría que esperar hasta febreo de 1975 para que se procediera a realizar la primera Asamblea Nacional, celebrada en una pastelería de Biarritz con la asistencia de cuatro decenas de delegados, la mayoría de ellos procedentes de Gipuzkoa.
A partir de ahí se inició un largo y arduo proceso de organización y fortalecimiento del sindicato, que guardaba una tendencia inequívoca a la defensa de la asamblea de trabajadores como órgano de debate y decisión obrera. Eran tiempos en los que se daban realidades como la Coordinadora de Fábricas de Bizkaia o el Consejo de Trabajadores de Navarra, organismos unitarios que eran apoyados por LAB. En ese sentido, dentro de la organización se fomenta la necesidad de construir un sindicato unitario vasco, cuestión que se trató en la I Asamblea nacional "oficial" del 17 de Octubre de 1976, tras las realizadas anteriormente en Biarritz y Arantzazu.
El 24 de mayo de 1977, LAB presenta sus estatutos ante el Gobierno español y pasa a considerarse organización legal, junto al resto de las centrales sindicales. Inmediatamente se comienzan a crear secciones sindicales de LAB en multitud de empresas, también en la mayoría de las cajas de ahorro con sede en Euskal Herria.
Los diversos ámbitos normativos y procesos de fusión que hemos vivido durante todos estos años han dado como fruto un panorama de realidades jurídicas, sociales y laborales muy distintas. Sin embargo, bajo esa aparente atomización subyace el esfuerzo de muchas personas que, con su trabajo, pretenden dotar a Euskal Herria de un sistema financiero sólido, sostenible, solidario, participativo y transparente.
En todas las cajas de ahorro de Euskal Herria hay simpatizantes, afiliadas/os, delegadas/os de LAB cuyas perspectivas van más allá del trabajo diario y aportan lo que pueden a ese objetivo común. LABkutxak nace para facilitar este trabajo, unificando esfuerzos y difundiendo sus frutos.
¡Bienvenida/o!