Ahora, con más fuerza que nunca, se nos va a plantear una disyuntiva que habrá que abordar sin dilación, aunque este hecho implique un debate agrio. Va a ser inaplazable cuestionarse qué ámbito de negociación nos conviene más: el de toda
Aprovechando esta última matización, vamos a aclarar a las compañeras y compañeros de la llamada expansión que en LAB no somos nacionalistas, y menos si este concepto supone una exaltación delirante de la patria como se ha hecho recientemente con la “roja”. En LAB somos abertzales, pero con vocación solidaria e internacionalista, sin pretender anexionarnos a nadie como hace el nacional-patriotismo español; solamente queremos poder decidir nuestro destino porque somos un país distinto.
Si estamos como estamos es porque las personas en la directiva y en el Consejo de
Como hemos dicho al comienzo, no es la primera vez que nos encontramos ante el mismo dilema, pero esta vez las consecuencias pueden ser nefastas e inmediatas. La compra de Cajasur o similares y la reforma de
Lo que queremos en LAB es un convenio para las personas que vivimos y trabajamos en Euskal Herria, con una plataforma reivindicativa elaborada aquí y con una representación elegida aquí, para poder defender nuestras condiciones laborales de una manera más eficaz. Y lo pedimos porque es nuestro derecho: el mismo que reconocemos a las compañeras y compañeros de la expansión.
Pero es que, además de ser nuestro derecho, la experiencia nos ha demostrado que muchas empresas creadas en EH, según se han ido convirtiendo en “transterritoriales”, han visto los derechos laborales mermados por la pérdida de peso de las opciones sindicales de ámbito propio. Es evidente que nuestra coyuntura económica es distinta y que en el marco de “España” nos engullirán entre las fauces de una representación a la que nada le importa dejarnos fuera de la negociación.
Quien crea que exageramos que se fije en el convenio de banca: dónde y entre quiénes se fragua y, finalmente, lo poco que les importa a los sindicatos españoles darnos una patada en el culo y dejarnos sin representantes en las mesas. Esta perspectiva, por otra parte, puede ser tentadora para una directiva “jeltzale” aficionada al ahorro de costes y a la docilidad sindical, pero se le puede atragantar porque en el corral, cuanto más grande, más fácilmente se cuela el zorro.
En fin, sin hipocresías, ¿qué podemos esperar de un marco donde los protagonistas no dudarán en presentarnos como gente sectaria, utilizándonos cuando les convenga para asustar a las compañeras y compañeros de la expansión, con el mismo estilo barriobajero de quienes mandan mensajes por Córdoba diciendo que la compra servirá para financiar a “la eta” (El Correo Español del 25 de julio de 2010, en “Bienvenido Mr. Fernández”; citamos la fuente, no vaya a ser que algún “demócrata” nos quiera empapelar)?
Ya no caben despistes:
-A más expansión, defensa del ámbito euskaldun.
-A más privatización de las cajas, mayor control público.








