Preocupantes noticias sobre el futuro de las cajas
Destrucción de empleo
Según las estimaciones del Banco de “España”, los recortes de plantilla que acometerán las entidades de ahorros inmersas en algún proceso de fusión y que han pedido ayudas al FROB (alrededor de 11.000 millones de euros) supondrán la desaparición de 18.000 empleos, de un total de 90.000. Los ajustes de plantilla realizados en las operaciones que han recibido el visto bueno para recibir las referidas ayudas dan la medida y el alcance de las reestructuraciones: entre el 15 y el 20 % de destrucción de empleo. Hasta la fecha, hay 30 entidades que han pedido estas ayudas.
Las mentiras sobre la profesionalización
Los diarios especializados en temas económicos y los mentideros habituales tratan de confundir a la opinión pública distinguiendo entre las cajas bien gestionadas y las mal dirigidas. Las primeras, lideradas por profesionales “apolíticos” y, las segundas, por “ineptos” políticos. Bueno, la realidad es que los órganos de gobierno de las cajas pueden ser el refugio de políticos que no tienen puesto elegible en las listas electorales, pero también es muy cierto que son los partidos políticos los que quitan y ponen a los “profesionales apolíticos”. En fin, medias verdades o mentiras interesadas al servicio de quien manda de verdad: el grupo de oligarcas que da y quita patente de corso a sus medios de comunicación para, en este caso, controlar también las cajas.
Y en estos tiempos en que la información es poder, cuando ni los estudios, ni los conocimientos, ni la capacidad garantizan el acceso a los puestos directivos, el argumento de los "profesionales" se convierte en un chiste. Cuando el análisis económico más modesto contradice muchas de las decisiones que toman, además, el problema no es ya su capacidad, sino sus intenciones. No nos engañemos, las cajas de ahorro nunca han sido totalmente democráticas (como no lo han sido las administraciones), pero la privatización nos aleja de ese objetivo, y echa por tierra la posibilidad de que toda la sociedad (en nuestro caso la vasca) participe en su gestión.
La refundación de las cajas para caer en manos de los grandes banqueros
Dicen que ahora toca cambiar la ley que regula las cajas (LORCA) para que surja una nueva que permita que estas entidades de ahorro se integren en la patronal bancaria. O sea, que se privaticen.
Y los que dirigen el cotarro, como en todo lo demás, ya están dando pasos:
- los SIP, fórmula escogida en la mayoría de las integraciones, que funcionan como un banco o tienen un banco de cabecera, permitirá a las entidades resultantes pedir su ingreso en la asociación española de Banca (AEB);
- con la disculpa de que las cajas necesitan recursos propios, se propician las cuotas participativas u otros instrumentos para dejar abierta la puerta al modelo bancario – es decir, la sociedad anónima o la fundación como poseedora de las acciones-;
- de paso, pretenden debilitar el papel de las “administraciones autonómicas” para que los nacionalistas irreductibles de las vascongadas y de otros lares (léase catalanes, por ejemplo) se vayan enterando de quién manda. O sea, que las autoridades “regionales” se entretengan, como mucho, en influir en el destino que se dé a la obra social, pero en lo referente al consejo de administración, así como a los cargos directivos, no deben tener poder alguno, dejando que las cajas se gobiernen como si de bancos se tratara.
En estos últimos días se aceleran las medidas para el viaje de la privatización
Los dirigentes de las cajas aceptan facilitar la llegada de capital privado y para ello están dispuestos a aceptar que este tipo de fondos supere el 50 % del patrimonio de una entidad en “supuestos de crisis”. La vía de entrada de fondos será a través de cuotas participativas y los tenedores de estos títulos tendrán presencia en los órganos de gobierno de las cajas. Además, los dirigentes de CECA demandan que las cuotas se computen como capital Tier I (recursos propios de alta calidad) y, para ello, sería necesario que flexibilizaran su retribución y se desvinculara totalmente de la Obra Social. Otro “o sea”: que el capital captado mediante cuotas será retribuido al 100% en función del beneficio, para equipararlo al máximo a las acciones. Vamos, que se cepillan la Obra Social de las Cajas.
Noticias inquietantes que nos debieran poner en máxima alerta también a nosotros y nosotras, los de la BBK, a pesar de que nos hayan comido el coco con que nuestra entidad es la más solvente del sistema y de que no se darán pasos en falso. Que, por primera vez un banco pueda comprar una caja, no hace más que reforzar la idea de que las cajas, en caso de transformarlas tal y como pretenden, corren peligro de privatizarse. Y al hilo de esto, nuestros dirigentes, los de la BBK, erre que erre, se empecinan en hacer todo lo posible para que no se dé la unión o fusión natural de las cajas de Euskal Herria.
Además, nuestro Presidente proclama en Madrid que la fusión con Kutxa y Vital es más compleja que en las ocasiones anteriores porque hay “muchos grupos pequeños” y así no se puede negociar y se desgastaría (sic).
El último “o sea”: las dudas existenciales del Presi nos da que tienen que ver con la pérdida de punch de los jeltzales y su mala situación para imponer sus criterios. ¡Pues vaya! Ahora que nosotros se lo íbamos a poner fácil.







