Parece ser que en la adjudicación ha pesado que la BBK y CajaSur no tiene solapamiento de redes: de las 31 sucursales que BBK ubica en Andalucía, sólo 2 están en Córdoba, mientras que Unicaja, que cuenta con un total de 940 oficinas, tiene 70 en la provincia cordobesa, amén de las conversaciones mantenidas en Madrid entre el PSOE y el PNV. El proyecto de BBK para Cajasur pasa por mantener la marca y operar con ella en el mercado andaluz, al tiempo que se segregaría el negocio financiero y la Obra Social, que pasaría a una fundación con sede en Andalucía.
La oferta de BBK por CajaSur ha contado desde el inicio con la oposición de la Junta de Andalucía, de casi todas las formaciones políticas andaluzas y de los sindicatos, todos ellos interesados en que la caja de ahorros con sede en Córdoba quedará en manos de una entidad andaluza y bajo el control de sus instituciones. Esto no augura nada bueno habida cuenta además de las dificultades añadidas que ya se dieron en la primera intentona con CCM: el fomento interesado de recelos y rechazo a todo lo vasco. Por otro lado, es lógico que los andaluces defiendan la pertenencia y vinculación de CajaSur con su territorio. Lo que no es coherente es lo que hace BBK empeñada en rechazar la fusión con las cajas de EH y obsesionada en expandirse en zonas “hostiles”, perjudicando el desarrollo de nuestro tejido productivo al desviar recursos fuera del lugar donde han sido generados.
Las consecuencias y el alcance de esta adjudicación no tardarán en verse.









